El idilio de cincuenta y siete años ~by Adalain E. Sans
- Palabras Con Alas
- 2 days ago
- 2 min read
“Espero encontrarte en esta vida, y en la siguiente”
Y mandé a quemar los barcos
en el mismo momento
que las venas de tus manos
se atrevieron a rozar las mías.
Conquistador de mujeres mulatas y tan santas,
como aquellas que se sientan detrás del timón
y observan las olas
que lloran por las flores blancas
y las maltratadas.
Tu piel hecha de azúcar morena,
y la mía del mismo guarapo
que tu padre cortaba
para endulzar a la que te llevó en el vientre.
¿Y cómo estará ella?
Que, basada en tu experiencia,
fue una mujer cultivada
de las mismas estrellas.
Ya han pasado los años,
pero de repente estoy
que le ruego
que te guíe hacia mí.
Y entonces me deshago, me destrozo,
arrancando pedazos de mis venas
que siguen chorreando sangre podrida
para poder amarte mejor.
Reemplazo el dolor
que me quemó las arterias con solo tu mirada,
donde me convierto
en el mismo polvo que pisas
para que me lleves contigo,
aunque sea en pedazos.
Y me paso azúcar prieta por la piel
para sentirme más cercana a ti,
y me tomo el café color canela
para recordarme de los cuentos
que te hacía tu mamá.
Y fumo,
porque prefiero llenarme los pulmones
del mismo cigarrillo
que me recuerda el olor de tus labios,
guardando tu sabor y tu olor
para cuando ya no estés aquí.
Me pinto los labios
del mismo color del vino tinto
que compartimos a través de la mirada.
A lo mejor Dios nos quiso
treinta y un años separados
para encontrarnos
entre las páginas de los libros
y el aliento a los cuentos de la vida
que, aunque a mí me falta vivir,
me los harás con ternura.
Pues atrévete,
atrévete a vivir lo poco
que te falta de vida
con la que tiene el pecho hecho de marfil,
donde las venas trazan coloretes azules
como los ríos que fluyen entre sus muslos
cuando la miras.
Atrévete a decirme
que tu madre te guió hacia mí,
cuando te guardaste el secreto
de que ella es la estrella más brillante
en el cielo.
Atrévete a pedirme un elogio
a la escritora
que mandó a quemar los barquitos de papel
en el momento en que me hablaste
de aceitunas
y del dolor que llevas en los huesos.
Y cuando te vayas,
seguiré amando
la azúcar prieta,
el café,
el cigarrillo,
el vino tinto
y a ti.
©2026. Adalain E. Sans for Palabras con Alas. All rights reserved.
Comments